"Cerco", de Carl Frode Tiller



He hecho este dibujo para la portada de Cerco, de Carl Frode Tiller, novela que os recomiendo y sobre la que encontraréis información aquí.
En el proceso de elegir el dibujo definitivo intervinieron tres ideas. En primer lugar, quería ilustrar un aspecto muy llamativo y central de la novela: la omnipresencia y al mismo tiempo "omniausencia" de su protagonista. Cuando leáis la novela lo entenderéis. En segundo lugar, me parecía que el paisaje tenía su importancia: Cerco es en gran medida una novela sobre cómo amoldar ciertas expectativas a la vida de una ciudad pequeña de Noruega, se diría que bastante parecida, por cierto, a cualquier ciudad de provincias o suburbio relativamente bienestante del norte de Europa. Por último, los tres personajes centrales pertenecen a una generación que llegó a la mayoría de edad al arrancar la década de los noventa, más o menos, y son esos años de sus vidas los que más interesan a Tiller. Usé esto de excusa para dar al dibujo un aire de cómic estadounidense indie de los noventa, lo que en mi cabeza no necesariamente experta significa línea clara y colores planos.

La tumba del tejedor, 2a edición




Muy pronto llegará a las librerías la segunda edición este librito mayúsculo con nueva ilustración de cubierta. Si tenéis la suerte de no haberlo leído todavía, no dejéis pasar la oportunidad.

Bélgica







Estas Navidades estuve unos días en Bélgica y me llevé las acuarelas. Al señor del avión lo retraté in situ. A la señora (es una señora, aunque a nadie se lo parezca) y a la chica las terminé en casa.

"Carpas para la Wehrmacht", de Ota Pavel







Sajalín publica este libro de Ota Pavel, una de mis personas favoritas, y he hecho la ilustración de portada. 
Pavel, antes que escritor "literario", fue cronista deportivo. Sus reportajes sobre famosos deportistas checos le habían dado cierta notoriedad. Según parece, los artículos eran tan buenos y sentidos que cuando los propios deportistas los leían rompían a llorar.  En Innsbruck, adonde lo habían mandado a que cubriera las Olimpiadas de invierno, enloqueció. Se cuenta que lo que detonó el brote fue lo siguiente.
Toda la República Checa estaba convencida de que en aquellas Olimpiadas de 1964 su brillante selección de hockey se llevaría el oro. Pero no lo hizo: perdieron en semifinales contra Suecia, y luego tuvieron que disputarse el tercer lugar con Rusia. Aunque ganaron a los rusos, al terminar el partido cundía el desánimo entre los jugadores checos. Como es habitual, varios periodistas se habían colado en el vestuario a la caza de declaraciones de los jugadores, y entre ellos Pavel. Este, viendo a uno de los deportistas especialmente compungido, se le acercó y, con la intención de consolarlo, le dijo que se animara, que al fin y al cabo habían ganado el bronce. El jugador le respondió algo así como "ojalá te hubieran gaseado, judío". 
Pavel ya no volvió a ejercer el periodismo, pero a cambio se dedicó a escribir sus recuerdos más felices y legó, a quien quisiera leerlos, libros tan bonitos como Carpas para la Wehrmacht, y Cómo llegué a conocer a los pecesen cuyo precioso epílogo (que podéis leer aquí traducido por Patricia Gonzalo de Jesús) explicó en cuatro palabras las circunstancias de su llegada a la literatura.

  

Portada para El Europeo




El Europeo vuelve con un enfoque nuevo, un formato nuevo, nuevas colaboraciones y energías renovadas, y me encargaron la portada del primer número. ¡Larga vida!

París 2005





Este mes se cumplen 10 años de mi llegada a París con una beca Erasmus para estudiar el último curso de la carrera de filosofía, y he rescatado este par de fotos de un disco duro portátil que, después de unas cuantas mudanzas, había dado por perdido, y que milagrosamente encontré en el primer rincón en el que debí haber buscado.  
En 2005 mis veleidades artísticas no pasaban de algún dibujo a boli bic en los márgenes de las libretas, y de alguna foto retocada gracias a unos conocimientos muy rudimentarios de Photoshop. En diez años mis veleidades artísticas han aumentado a un ritmo lento pero constante y, por eso mismo, mis ganancias hoy son más escasas de lo que entonces podía imaginar.

Workshop on Justice and Democracy in the Firm



Iñigo González-Ricoy and Axel Gosseries convened this interesting workshop on "Justice and Democracy in the Firm" to which I humbly contributed with the illustration you see on top of the poster. The meeting took place in the Universitat de Barcelona three weeks ago, and it gathered a small group of outstanding researchers from North American and European universities. 
Iñigo and Axel are political philosophers working on democracy and other closely related concepts. On the very subject of democracy in the firm, i. e., workplace democracy, Axel wrote this interesting piece some years ago.

Work in progress



Estoy trabajando en una ilustración para la cubierta de un libro que muy pronto publicará Sajalín, Carpas para la Werhmacht de Ota Pavel

"Los reyes del jaco", de Vern E. Smith





Os presento Los reyes del jaco de Vern E. Smith, un clásico del género criminal que he tenido la suerte de traducir. He hecho además un par de dibujos para ilustrar la faja que reúnen tres elementos importantes de la novela: los bloques de viviendas suburbiales, los peinados a lo afro y los tiros. Los reyes del jaco gustará a los apasionados de la novela criminal norteamericana, y a quienes vieron la serie The Wire y pensaron como yo que se trataba de una de las mejores cosas vistas en televisión desde la invención de dicho electrodoméstico. Aquí encontraréis toda la información acerca del libro. 

PD: El señor de la foto de cubierta es un tal Walter Hamm. El señor Hamm no era de Detroit, y tampoco creo que se dedicara al tráfico de droga ni fuera ningún "rey del jaco", como los editores de Sajalín (y de una editorial escocesa) se han esforzado en dar a entender. El señor Hamm era de Pittsburg y regentaba una peluquería. Ignoro la razón de que posara de esa manera para un fotógrafo del periódico local, pero seguro que no lo hizo para figurar en la portada de una novela sobre traficantes de heroína de Detroit y que la posteridad lo recordara como un maleante de primera. A veces la posteridad es arbitraria y cruelmente injusta.

"Aires nuevos", de Peter Kocan




Esta semana llega a las librerías una novedad de Sajalín editores, Aires nuevos de Peter Kocan, novela que, además de ilustrar la cubierta, he tenido el placer de traducir. Dado que es un libro que aprecio de forma especial, no quisiera desaprovechar la ocasión de satisfacer en alguna medida la curiosidad de los lectores a quienes Peter Kocan, publicado ahora por primera vez en castellano, haya despertado interés. (Podéis leer el primer capítulo íntegro aquí.)

Aires nuevos es una novela autobiográfica. Esto significa solamente que la peripecia del protagonista, tan ficticia o tan poco como pueda serlo la de cualquier personaje de novela —los escritores saben que verificar la correspondencia de sus narraciones con la realidad escapa a las posibilidades de sus lectores—, se parece mucho a la peripecia biográfica del autor. Y la biografía de Peter Kocan está señalada por un episodio muy llamativo: en 1969, a la edad de diecinueve años, en condiciones cercanas a la mendicidad y afectado por un grave trastorno mental, Kocan fue sentenciado a cadena perpetua por el intento de asesinato de Arthur Calwell, candidato laborista a la presidencia de Australia, a quien disparó con una escopeta a través de la ventanilla del coche en que el político iba a abandonar un mitin e hirió en la cara. Sin embargo, en el psiquiátrico penitenciario, el adolescente trastornado, caso perdido de quien no cabía esperar otra cosa que el ostracismo y su desaparición de la vida pública extraviado para siempre en los engranajes de la máquina penitenciaria, adoptó el hábito de ocupar las horas de encierro leyendo, y más tarde escribiendo, hasta que comenzó a publicar poemarios y novelas y, con los años, a recibir importantes premios literarios.

La historia, pues, con que se asociará por siempre a Peter Kocan y todos sus libros es la del chico perturbado que un día se ganó la atención de la opinión pública por un acto de pura y ciega violencia y, tras cumplir una condena rebajada, regresó a la vida en sociedad como escritor laureado. Esta es la historia que despertó mi curiosidad y la de los editores de Sajalín, y la que imagino que ahora atraerá a algunos lectores hacia la recién publicada Aires nuevos. Sin embargo, no me parecería razonable que una biografía tan llamativa ensombreciera una extraordinaria novela que se tiene en pie por sí sola.

El protagonista de Aires nuevos, trasunto del adolescente Kocan, es un chico de catorce años a quien su madre fuerza a buscar trabajo en el campo y progresivamente abandona. Sus circunstancias, a las que se añade la huida de un padrastro violento, guardan parecido con las del Huckleberry Finn de Twain o las del David Copperfield de Dickens; más con las del héroe dickensiano en cuanto a la negrura de expectativas. Pero el chico de Kocan carece del candor, la entereza y habilidad social de aquellos; tampoco posee el don de los huérfanos de Twain de sortear la adversidad ejerciendo esa gozosa libertad propia de la infancia imaginada como dichoso estado de naturaleza, ni ha conocido nunca, como sí ocurría con David Copperfield, a nadie que lo amparara o en cuya compañía se sintiera pleno y feliz. Introvertido, desposeído e ignorado, el único asidero del chico en este mundo son ciertos personajes e ideas que su imaginación se apresura a moldear.

Uno de los personajes a los que más recurre es Diestl, soldado alemán protagonista de cierta película bélica. El chico invoca su ejemplo siempre que las dificultades apremian. Derrotado el ejército alemán, Diestl se encuentra en terreno enemigo, solo y herido, avanzando renqueante por una carretera desolada a través de un mundo en ruinas. Lo ha perdido todo, no cree que nada bueno le espere, y pese a ello avanza sin cesar, con el ánimo gélido y preparado para apretar el gatillo del fusil Schmeisser ante cualquier amenaza. En ocasiones en que el chico se ve obligado a dar un paso demasiado difícil, trata de figurarse lo que Diestl haría en su lugar, lo imita, imagina que el soldado le habla y da consejos; le gusta creer que el fuerte Diestl lo acompaña. Pero otras veces la aspereza del soldado alemán le asusta hasta resultarle insoportable. En esos momentos, echado en el catre de un frío y húmedo cobertizo de una casa de labranza, o encerrado en una habitación de una pensión sórdida, recurre a las fotografías de Grace Kelly que atesora y las contempla largamente, figurándose que la actriz le devuelve su hermosa mirada de ojos azules. De este modo recuerda que, pese a toda la sordidez y aspereza del camino que tiene ante sí, existe esa belleza en el mundo, y esta certeza le proporciona el mayor consuelo. 

A medida que el periplo avanza y nuevas personas se cruzan en el camino del chico —algunas de ellas tan fascinantes para él como el granjero pobre Clem Currey, apegado a un admirable código de valores, o Meredith Blackett, quinceañera díscola hija de una familia de rígidas creencias religiosas—, vemos como su universo simbólico gana en complejidad y va cobrando forma. Sin embargo, desvalido y temeroso, las circunstancias arrastran al chico como un vendaval y sus expectativas cambian al mismo ritmo. Cuando las cosas se tuercen, Diestl asoma en el horizonte como un heraldo negro cada vez más real; y cuando el chico se siente vencido por el desaliento, conjura al fantasma del valeroso rey Harold, al mando de los sajones en la batalla de Hastings, caído junto a su pueblo en el combate contra los normandos, símbolo de la trágica destrucción a la que irremisiblemente se dirigen todos los héroes auténticos. Muy despacio, de forma natural y casi imperceptible —hay que ver en ello el talento de Kocan y uno de los mayores logros de la novela—, los contornos del mundo comienzan a desdibujarse: cosas que sabíamos imaginarias, por momentos adquieren apariencia de realidad y, recíprocamente, ciertas realidades se antojan cada vez más fantasmales. Es así como el espectro de un acto terrible comienza a cernerse sobre el chico en forma de inaplazable imperativo.

Aires nuevos es el relato de una experiencia muy dura, triste e injusta. Esto no debería espantar a nadie. Peter Kocan tiene el talento, que tantos escritores persiguen infructuosamente, de invocar con la escritura un mundo real, fascinante, brutal y perturbador como la vida misma. En Aires nuevos, el quebradizo muro que separa la realidad del ensueño, la razón de la sinrazón, se derrumba de la forma más persuasiva y conmovedora que he tenido ocasión de leer en un libro. Uno no sabe explicar por qué lee novelas, pero sí sabe que leyéndolas satisface el deseo de explorar incansablemente con las luces de la inteligencia todos los recovecos de la existencia humana, incluidos los más sombríos. En las oscuridades de los seres humanos y de la relación entre ellos suele esconderse el fondo de los asuntos morales, esas piedras en el camino con las que todos tropezamos. ¿Acaso no sabemos qué les ocurre a los locos? Peter Kocan pertenece a la estirpe de los mejores escritores de su tiempo, y Aires nuevos resplandece en la constelación de la gran literatura sobre la infancia desdichada.



Hipopótamos


Estos son los primeros pasos seguros de un proyecto que tengo en marcha con una talentosa escritora. Por el momento no puedo contar mucho más, salvo que me tendrá ocupado unos meses, pocos de acuerdo con el compromiso que he adquirido (pero el arte es largo, hélas!), y que va de hipopótamos. Iré colgando pequeñas muestras de mis progresos.  

Frederic Manning



Este retrato de Frederic Manning aparece en la solapa de Los favores de la fortuna, clásico de la Gran Guerra editado recientemente por Sajalín. Es una novela excelente. A continuación el texto de la contraportada:

El soldado raso Bourne, voluntario del ejército británico destinado al Somme, no es como los demás: su poca presencia física y su manera respetuosa de hablar indican que se trata de un hombre educado y de buena posición. En el ejército, Bourne es una anomalía que sus superiores insisten en corregir ofreciéndole promoción. Pero Bourne, sin heroísmo, sin convicciones, de un modo que a todos resulta enigmático, se resiste a abandonar a sus compañeros y a librarse del sombrío destino reservado a quienes combaten en el lodazal del Somme bajo una lluvia de acero.

Publicada por primera vez en 1929 con seudónimo -debido al carácter escandaloso de su crudo realismo y de su fiel reproducción del lenguaje soez de los soldados-, Los favores de la fortuna se nutre de las experiencias de Frederic Manning como soldado raso en la batalla del Somme -la más sangrienta de la historia del ejército británico- y de un talento literario único. Considerada hoy en día un clásico indiscutible de la literatura de la Gran Guerra, suscitó encendidos elogios de ilustres como T. E. Lawrence, T. S. Eliot, E. M. Forster, Ezra Pound y Ernest Hemingway, quien afirmaba leerla todos los años «para recordar cómo fueron realmente las cosas, de manera que nunca tenga que mentirme ni a mí ni a nadie sobre esto».

Heart of Darkness #2


"I came upon him, and, if he had not heard me coming, I would have fallen over him, too, but he got up in time. He rose, unsteady, long, pale indistinct, like a vapour exhaled by the earth, and swayed slightly, misty and silent before me; while at my back the fires loomed between the trees, and the murmur of many voices issued from the forest. I had cut him off cleverly; but when actually confronting him I seemed to come to my senses, I saw the danger in its right proportion. It was by no means over yet. Suppose he began to shout? Though he could hardly stand, there was still plenty of vigour in his voice. 'Go away - hide yourself', he said, in that profound tone. It was very awful. I glanced back. We where within thirty yards from the nearest fire. A black figure stood up, strode on long black legs, waving long black arms, across the glow. It had horns - antelope horns, I think- on its head. Some sorcerer, some witch-man, no doubt: it look fiendlike enough."

Heart of Darkness #1



"An eerie feeling came over me. She seemed uncanny and fateful. Often far away there I thought of these two, guarding the door of Darkness, knitting black wool as for a warm pall, one introducing, introducing continuously to the unknown, the other scrutinizing the cheery and foolish faces with unconcerned old eyes. Ave! Old knitter of black wool. Morituri te salutant. Not many of those she looked at ever saw her again - not half, by a long way."

Pato



El Pato era un perro formidable que llevó una vida de lo más plena, longeva y placentera en el seno de la familia Moix Sender. Le gustaba Barcelona, pero se sentía egipcio descendiente de faraones; no le hacía ascos al pienso para perros, pero prefería el Roast-Beef; paseaba si hacía falta, pero no veía necesario ir a arrimarse a árboles lejanos teniendo uno muy conveniente a la vuelta de la esquina; relacionarse con perros no le disgustaba, pero su familia humana colmaba sus más bien modestas inclinaciones sociales.
El Pato celebraba su cumpleaños el día de Nochebuena. En estas ocasiones siempre se le reservaba un plato de Roast-Beef, y en general repetía. Luego, cuando todo el mundo se había acostado, imagino que se echaba en el sofá a dormir plácidamente con el estómago lleno de carne de primera. El sofá, aunque le estaba prohibido, era su hábitat natural. Tanto tiempo había pasado panza arriba en el sofá que su naturaleza había sufrido una modificación irreversible, como si del mismo modo que su cuerpo moldeaba los cojines del sofá, estos hubieran moldeado su genética canina. Si por alguna circunstancia inesperada se hubiera visto forzado a vivir en un entorno silvestre, parecido al que sin duda habitaron sus antepasados, el hecho de no disponer de sofá habría sido para el Pato la mayor amenaza a su supervivencia. Afortunadamente, nunca tuvo que vérselas cara a cara con la naturaleza y gozó de todas las ventajas de la civilización humana hasta el último de sus días. 
Sus familiares lo echan mucho de menos, así que esta Navidad he decidido obsequiarles con el dibujo que veis.   

Bicycle Film Festival #2



Last week took place in Milano, Italy, the Bicycle Film Festival, and again my drawing "Leggende del ciclismo: Il cane Amedeo" was exhibited among other artworks by amazing artists such as Ericailcane (that's a really amazing artist). I'm so grateful to the people in the organisation for it. Watching this video from the Firenze edition you'll get an idea of how wonderful the festival was.

De viñetas y bocadillos



Llevo unos días dedicado a un proyecto de viñetas y bocadillos que no sé adónde me llevará, pero sí sé que necesitaré tantas horas de dibujar y pintarrajear que prefiero no pensarlo. Como lector de cómics que soy desde muy temprana edad, me hace especial ilusión, y al mismo tiempo me causa accesos de vergüenza e inseguridad. A medida que avance iré colgando muestras de lo que vaya haciendo.

Así es como quedaría aproximadamente la página:



Amedeo's Dream in the Bicycle Film Festival of Firenze, Italy




Some italian friends organized the amazing Bicycle Film Festival of Firenze and they asked me to do a drawing for an exhibition related, obviously, with bicycles. This "Amedeo's Dream" has been my contribution. I know, it certainly requires an explanation, and here it is:

A few years ago I lived in a small street near the Sagrada Familia in Barcelona. One of my neighbors was an old man in love with two things: his bicycle and his pet, a very small dog called Amedeo.  Fulfilling both passions, he made a sidecar for Amedeo on his own and attached it to his bicycle.
He's been riding his bike with the small dog for years, becoming quite a celebrity in the neighborhood.  But the real question is: Does Amedeo enjoy the rides? Well, if you happen to spot the couple riding the bicycle with the hand-made sidecar, you'll be probably puzzled by Amedeo's look. The dog would be seriously focused on riding, evidently not concerned by peeing or any other trivial matters. Entertaining the image in my mind, I figured that Amedeo might not only enjoy riding, but also dream of being a professional cyclist, winning some stages of the Tour or the Giro d'Italia, even becoming a legend of cycling.
In the drawing I portrayed the climax of Amedeo's dream, going down a hill very fast, with all neighbors waiting for and cheering him on the sidewalks, encouraging the legendary dog and shouting his name.   

As you've seen, the man, the dog and the hand-made sidecar are real. Can you imagine? The only fiction is the name of the dog: its real name is Amadeu, catalan for Amedeo. 

For the BFF I also made this crazy thing of a killer koala riding a bicycle:



Later, I thought maybe such a crazy idea was a bit too much (I need to control my passion for disturbed animals), and I made this censored version which pleased my friends of the BFF: