Mostrando entradas con la etiqueta Kenneth Cook. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kenneth Cook. Mostrar todas las entradas

'El canguro alcohólico' de Kenneth Cook






Aquí tenéis el tercer y último volumen de los relatos humorísticos de Kenneth Cook que he tenido el placer de traducir e ilustrar. La contraportada dice:

"En la pequeña localidad de Walgett, lugar donde transcurrió una parte importante de la infancia de Kenneth Cook, había un viejo llamado Benny que tenía como mascota un enorme canguro muy dado a aporrear a su anciano dueño alternativamente con las patas y la cola. De acuerdo a esta inclinación pugilística, el viejo Benny puso al canguro el nombre de Les, inspirándose en un célebre boxeador de la época. En la apacible comunidad de Walgett, Les no suponía un problema para nadie salvo para su amo; sin embargo, ciertas circunstancias impulsaron al canguro a darse a la bebida, y fue así como Les se convirtió en un peligro público. Este episodio, recuerda Cook, supuso su primera confrontación con una persistente verdad que toda su experiencia posterior en innumerables viajes por el Outback australiano no hizo más que confirmar una y otra vez: en la dicotomía entre naturaleza y cultura, al contrario de lo que pensaron filósofos como John Locke o Jean-Jacques Rousseau, la naturaleza no es la parte inocente y buena, y el ser humano tuvo muy buenas razones para alejarse de ella. En El canguro alcohólico, tercer y último volumen de un vasto anecdotario con el Outback australiano como escenario, Kenneth Cook vuelve a dar cuenta de la aberrante fauna humana y animal que habita ese continente a medio camino entre lo silvestre y lo civilizado, en el que no es extraño encontrarse con ratones antropófagos, avestruces enloquecidos, escuadrones de rescate suicidas o emprendedores indigentes." 

En posts anteriores he colgado algunas de las ilustraciones del libro para que las veáis mejor.
                                                     

De ratones y topos



"—Bueno, así que me adentré en el desierto. Los demás guerreros me siguieron remolones y pasamos los siguientes trece días recogiendo ratones y topos. Los metíamos en redes, y aunque muchos nos los comimos, no tuvimos problema en entregar a mi abuelo una cantidad incluso mayor de la que había pedido.
No pude dejar de preguntar:
—¿Un buen bocado, Bill?
—A mí el topo asado me encanta—respondió—, pero solo si se prepara con muchas hormigas de miel. El ratón, por su parte, es como la codorniz, demasiado huesudo. Sin embargo —prosiguió, levantando el dedo gordo del pie derecho en señal de advertencia—, nos estamos desviando del tema.
—Perdone, Bill."

El fin del cricket


"Cuando conocí a George Daniels hará unos diez años, vivía modestamente de escribir acerca de leyendas aborígenes, tema sobre el que había adquirido cierta maestría, particularmente en los aspectos más místicos o mágicos. Con la escritura le iba bastante bien, pero en los últimos cinco años ha llevado una vida de multimillonario gracias, sencillamente, a no ejercer su poder de abolir el cricket."

El jinete



"Hubo una intensa discusión entre los presentes. Tom había retado a Harry con dos caballos formidables, pero el jinete los había montado sin dificultad. ¿Qué podía haber en la tercera camioneta que supusiera una amenaza para un jinete tan perfecto?"

El canguro beodo


"Corrí tras el canguro y logré no perderlo de vista. Este se fue derecho a la cervecería, saltó la alambrada que rodeaba la parte posterior de la fábrica, se abalanzó sobre el charco de lúpulo y comenzó a sorberlo como si su vida dependiera de ello. Probablemente así lo creía. Más tarde sabría que presenciaba un caso de adicción instantánea al alcohol." 

Algo raro



"El problema con el Outback es que por más cuidadoso que seas, por más acostumbrado que estés a esquivar el peligro, siempre habrá algo salido de la nada, y en lo que jamás habrías pensado, que te pillará desprevenido."

Astucia ratuna



"Una vez estuve atrapado en un duelo de ingenio con una rata antropófaga en una cabaña de las Montañas Nevadas en medio de una tormenta de nieve"

Foto finish



Tengo las córneas resecas y la muñeca me suena como una hormigonera, pero estoy contento, porque he terminado los dibujos para El canguro alcohólico

Buenas obras y disciplina #1





Este hombre orondo que yace tendido inconsciente en la arena de la playa, y a quien su leal perro abandona apresuradamente para darse un baño, es Kenneth Cook en uno de sus típicos y graves percances.

De ratones y topos (primera versión)


Si vais de excursión a los alrededores del lago Eyre, tal vez, en el lecho seco de algún arroyo, os encontréis con Bilianggarakoola, un aborigen de la tribu Pitinji con más de 100 años que posee el don de contar historias sobre sus ancestros, y de poner énfasis en sus palabras con movimientos de los dedos de los pies.

El canguro alcohólico: primeros dibujos


Aquí tenéis en primicia mundial los primeros cinco dibujos acabados de "El canguro alcohólico", tercer y último volumen de la trilogía del koala asesino de Kenneth Cook, que aparecerá próximamente editado por Sajalín. Todos los dibujos están hechos a tinta. 


Este ilustra un cuento titulado "Astucia ratuna", ambientado en cierta región de Australia donde, aunque os parezca increíble, nieva.


George Daniels es una leyenda del cricket, tal vez el jugador más importante de la historia de ese deporte. Sin embargo, se da la circunstancia de que ningún aficionado al cricket tiene noticia de él. 

Pronto colgaré algo más, siempre en dosis moderadas puesto que no quiero estropear la expectativa en torno al estreno de este libro del que se prevé una cifra de ventas superior a la de "Soseki, inmortal y tigre".

"El lagarto astronauta", de Kenneth Cook


Esta es la cubierta del nuevo libro de Kenneth Cook que publica Sajalín, El lagarto astronauta. Como veis, he hecho la traducción y además las ilustraciones, un total de quince: la de la portada y otras catorce en el interior, una para cada relato. He colgado algunas en los varios posts que encontraréis más abajo, espero que os gusten.
Quienes leísteis El koala asesino sabréis bastante del australiano Kenneth Cook y del tipo de anécdotas que coleccionaba sobre sus muy frecuentes viajes por el Outback, el interior de Australia. El lagarto astronauta constituye la segunda entrega de su magna colección de anécdotas, y si le echáis una ojeada rápida es probable que observéis que se parece bastante a la anterior, con la salvedad tal vez de que ahora los dibujos os parecerán un poco mejores. Pues bien, si pensáis eso estáis en lo cierto: los dibujos son un poco mejores, y los relatos son igual de cómicos, o trágicos. En efecto, en El lagarto astronauta, el señor Cook persiste en deambular por el desierto australiano con el ánimo alegre de un Rousseau que acudiera a una cita con un buen salvaje del Mato Grosso, y en cada parada encuentra sin excepción a alguna clase de ser, humano o animal, por lo general absolutamente degradado o asilvestrado, que le infligirá graves daños físicos y morales, llegando incluso a poner su vida en riesgo. El tipo de humor que se desprende de estas situaciones es tan primitivo como las situaciones mismas, y me encanta, tanto que desearía poder traducir un nuevo relato de Kenneth Cook cada semana durante mucho tiempo. Por desgracia, su colección de anécdotas no es infinita, pero por suerte queda todavía la última entrega, titulada El canguro alcohólico, que Sajalín editores publicará el año que viene si finalmente no se cumplen los pronósticos de nuestros economistas según los cuales muy pronto se abrirá la tierra a nuestros pies y nos devorarán las llamas del infierno.
Aprovecho la ocasión para recomendar vivamente otra obra de Cook, Pánico al amanecer, calificada por J. M. Coetze como clásico oculto, que publicó el año pasado Seix Barral. Si no la habéis leído, pero conocéis la faceta humorística de Cook, no os costará imaginaros el giro angustioso que podrían tomar las situaciones que describen sus cuentos humorísticos en el contexto de una novela con vocación de thriller muy desquiciado. En efecto, quedar abandonado en el Outback a merced del tipo de personas que aparecen en El lagarto astronauta, tales como vendedores ambulantes de granadas, o pistoleros que apuestan ópalo a volarle la oreja a otro, no tiene por qué ser gracioso. Pánico al amanecer se parece bastante a esto, y es una novela terrorífica y excelente.

El sello del lagarto astronauta


Este sello, que a punto estuvo de costarme una tendinitis severa en la muñeca, ilustra el relato que da título a El lagarto astronauta.

El quokka asesino



"Poca gente sabe lo que es un quokka. Menos aún lo ha visto alguna vez. Es preferible que así sea. El quokka debería permanecer en la oscuridad.
Sin embargo, en beneficio de aquellos que tengan la ocasión de encontrarse con uno, les diré que el quokka es un pequeño ualabí, no mucho mayor que un gatito o que una rata grande. Tiene una cara mezquina y viciosa, y unos ojos pequeños, malvados y faltos de compasión. Como todos los ualabíes, salta a la manera del canguro y lleva a las crías en el marsupio. Por el trasero arrastra una larga cola del tipo rata."


Evasores de impuestos aficionados a los hurones





Este hombre protagoniza uno de los relatos de El lagarto astronauta. Se trata de Barney, un solitario y excéntrico bebedor de whisky, con un método muy peculiar para evadir impuestos, a quien acompaña permanentemente un hurón.

"Me fijé en seguida en él por el hurón. Un hombre sentado en la veranda de un pub de Broome, en el lejano noroeste de Australia, engalanado con un hurón es llamativo. Entré sigilosamente en el bar manteniéndome lo más alejado posible de él, porque no me gustan los hurones. Desde donde me senté podía observarlo, y me dediqué a especular acerca de su profesión. Estaba en la cincuentena y tenía los cabellos rubios, bastante largos y algo raídos. Llevaba una larga gabardina blanca, unos pantalones negros y el hurón. Podría haber sido un cazador de conejos, pero el uso de hurones en la caza de conejos hacía mucho que se había abandonado. ¿Se trataba tal vez de un simple aficionado a los hurones? Más bien era otro de los muchos locos de atar que infestan los lugares más remotos de Australia."